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su abogado confirma que es "un ser humano", no un monstruo

Fritzl dice ahora que se siente "abochornado"

Redacción Madrid. 17 de marzo.

El juicio contra Josef Fritzl, el hombre que encerró a su hija en un sótano durante 24 años y engendró siete hijos con ella, se reanudó este martes en la ciudad de Sankt Polten, capital del estado federado de la Baja Austria.

El lunes, Josef Fritzl se declaró parcialmente culpable de violación e incesto, pero negó los cargos de esclavitud y asesinato en conexión con la muerte de uno de los bebés.

En el segundo día del proceso, que se desarrolla a puerta cerrada, el acusado, de 73 años de edad, volvió a aparecer en la sala con la cara cubierta por una carpeta de color azul. Rudolf Mayer, abogado defensor de Fritzl, explicó que su cliente se cubre la cara porque se siente "abochornado".

Mayer indicó que el acusado "es un ser humano, no un monstruo" y reclamó objetividad de parte del jurado.

Sin embargo, la fiscal Christiane Burkheiser manifestó que el procesado no ha dado "signos de arrepentimiento o consciencia de haber hecho daño".

Durante la segunda jornada, el tribunal escuchó el testimonio de Elisabeth, la hija de Fritzl, en una grabación de once horas en video.

El veredicto podría emitirse en cualquier momento a partir de este jueves. Algunos expertos en el sistema legal austríaco han manifestado que el cargo de asesinato que pesa sobre Fritzl por la muerte de un bebé que concibió con su hija podría ser difícil de probar, pero no el resto de las acusaciones, que acarrean sentencias de hasta 20 años de cárcel.

Además de asesinato por omisión de ayuda, Fritzl enfrenta los cargos de incesto, violación, coacción, esclavitud y privación de libertad. El acusado confesó haber encerrado a su hija Elisabeth, de 43 años de edad, en el sótano de su casa entre agosto de 1984 y abril de 2008.

Durante esos años la violó y golpeó sistemáticamente, y engendró con ella siete hijos, uno de los cuales murió a los pocos días de nacer, y su cadáver fue incinerado por Fritzl en el horno del sótano.

 

Etiquetas:violencia doméstica