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Diario YA


 

la historiografía centrada en la España medieval ha tenido en el Viejo Reyno un centro de referencia importante

La Ruta Norte de la reconstrucción de España

José Luis Orella
Óscar Elía Mañu, en su prólogo Navarra, España, Europa: la gran aventura humana, con que brillantemente se inicia el libro antológico de Pascual Tamburri Ruta Norte (*), sintetiza magistralmente, y sin disimulo alguno, las razones por las que, conforme su ponderado y bien fundado juicio, Navarra sufre una deriva sociopolítica de incierto resultado y que acaso pudiera resolverse en la gran mentira de la Euskal Herria de los panvasquista.
En primer lugar, para avalar este aparentemente fatalista diagnóstico, parte de la constatación del actual estado de la ciencia historiográfica navarra: «antes de la irrupción violenta y destructora del nacionalismo vasco en Navarra, la historiografía centrada en la España medieval ha tenido en el Viejo Reyno un centro de referencia importante, del que nuestro autor [Pascual Tamburri] es uno de los últimos representantes, aunque no el último. La pérdida de este medievalismo navarro, de consumarse, será un duro golpe para el futuro de esa comunidad». No en vano, Tamburri supo ver «con claridad que en Navarra la cuestión política es no política: es histórica, pero no sólo histórica, porque el análisis de la actualidad de nuestro autor no es tampoco el de un historiador atrapado por el pasado, tendencia paralizadora también de no pocos académicos cuando observan el día a día de la historia, o la historia en el día a día».
Pero, si Navarra era, aparentemente durante cientos de años, granero espiritual de las Españas, una “Covadonga insurgente” en los siglos XIX y XX en defensa de la España tradicional, ¿qué ha pasado? El juicio de Óscar Elía Mañu es contundente, y difícilmente admite refutación: «lo que caracteriza a los navarros es su incapacidad de encontrarse a sí mismos ante la superchería nacionalista, de articular una defensa ante una agresión continua. Décadas de bienestar económico han convertido una tierra profundamente espiritual, religiosamente fecunda e inquieta y de gran personalidad en un erial materialista y superficial irreconocible. Si existe la maldición de la decadencia a través de la abundancia, Navarra es triste ejemplo de ello». Profundizando en este diagnóstico, algo más adelante, concreta que «la indefensión ha coincidido con el hecho terrible de la expansión de la superchería vasquista: una sociedad como la navarra, instalada en el momento y en el cortoplacismo, es víctima fácil de cualquier ideología».
Pero, desde la realidad fáctica y societal concreta, ¿cómo actúa ese anexionismo? De la siguiente manera: «El hecho político más relevante de las últimas décadas ha sido la destrucción planificada, emboscada y sistemática de la fibra cultural y cívica de una sociedad navarra ya de por si decadente. Planificada porque el nacionalismo vasco, lograda la hegemonía permanente en el País Vasco, puso pronto sus energías, sus recursos y sus desvelos en Navarra; emboscada porque durante décadas se ha llevado a cabo mediante la infiltración abertzale en la sociedad, la política, la administración, de manera silenciosa y desapercibida; sistemática porque se ha ejecutado de manera implacable, avanzando de fase en fase con una determinación implacable».
No es fácil, ciertamente, encontrar juicios tan fulminantes como precisos, acerca de la decadencia navarra; incompresible, aún hoy, para muchos de nuestros compatriotas. Pero, aunque suene a tópico: Pascual ya nos había advertido de todo ello hace más de 15 años.
Así, el primero de los ensayos recogidos en la afortunada compilación que presenta ediciones La Tribuna del País Vasco, es su fundamental Navarra en los planes del nacionalismo vasco, publicado en el segundo número de los Cuadernos de Pensamiento Político de FAES, en 2004; en el que anticipaba todo el cambio sociopolítico que, con notables antecedentes ya desde el siglo XIX, se ha visto acelerado por los gobiernos de Uxue Barcos y María Chivite desde 2015. Y es que este ensayo, que conocimos y seguimos muy de cerca, pasó casi desapercibido ante un navarrismo cultural y político incapaz de autocrítica alguna.
Pero no es Navarra el objeto y sujeto exclusivo de este volumen. Tamburri, buen conocedor del pensamiento metapolítico del italiano Marco Tarchi y del historiador Franco Cardini, centra su reflexión en España, entendida como proyecto comunitario sugerente enraizado en la tradición romana y católica, y en la Europa de la Cristiandad. Sus formidables conocimientos científicos, que desbordaban muchas disciplinas, proporcionan una de las miradas más sagaces, pedagógicas y previsoras del área de la “derecha social”, en la que se enmarcaba y por la que se movilizó tanto política, como culturalmente.
Muchas cosas me unían a él: nuestra común navarridad; vocación docente; amor por la historia y por España; una nítida posición ante el terrorismo etarra; pertenencia a una misma generación; educación jesuita; compromiso militante. Era inevitable, con tales coincidencias, que colaboráramos en diversos proyectos: presentaciones de libros, jornadas culturales e historiográficas; monográficos en la gran revista digital que fue Arbil…
Pero no es este un ejercicio de nostalgia y melancolía. Ruta Norte es una propuesta socio-política vigente, actual; una herramienta de trabajo que propone vías concretas para la reconstrucción humana de España, desde los valores que la hicieron posible; pero ¡ojo!, valores encarnados (amor a la tradición; concepción sacra de la vida; la cultura como conformadora de mentalidades y virtualidad pre-política; amistad y honor como “norte” de las relaciones humanas), siempre alejados de esa derecha de intereses que siempre despreció y que bien conocía.
Un libro actual, de un autor totalmente vigente.

(*) Ruta Norte. Antología de artículos y ensayos de Pascual Tamburri. Prólogo de Óscar Elía Mañu, introducción de Fernando Vaquero Oroquieta. La Tribuna del País Vasco-Amazon, San Sebastián, 363 páginas, 2020.