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Cerraduras en tiempos difíciles

Mantener a salvo nuestras pertenencias ha sido una constante en la historia de la humanidad. Se conocen cerraduras perfectamente realizadas de tiempos del imperio romano que sirvieron para dejar inaccesibles puertas de edificios o cajas de seguridad. Este tipo de sistemas permanecieron casi inalterables hasta el Renacimiento. El noble y tesorero de origen italiano Francisco de Tassis, que sirvió a las cortes de Maximiliano I y la Corte Española como Correo Mayor, ideó un sistema de cajas de seguridad, iniciando las primeras rutas postales entre Bruselas y diversas capitales europeas transportando valijas valiosas que se conservaban en importantes cajas de seguridad. Tassis emprendió uno de los primeros sistemas de mensajería urgente del mundo, y fue altamente eficiente en transporte y seguridad.

Las cerraduras son sistemas complejos que consisten en un mecanismo de metal que impiden que la caja o la puerta se pueda abrir sin el uso de la llave. La palabra llave proviene de “clave”, y ya nos podemos imaginar que es uno de los sistemas de seguridad más difundidos del mundo que sirve para bloquear el acceso a nuestras casas o dependencias.

Hoy en día el 80 por ciento de las cerraduras instaladas consisten en sistemas de cilindros mecánicos que suelen desbloquearse mediante el uso de dientes de sierra o puntos. Con las técnicas empleadas por los amigos de lo ajeno, como el bumping, cada vez se emplean mecanismos más complejos que incorporan cilindros electrónicos con sistemas como el BlueChip o las cerraduras de doble paleta en vez de la sencilla.

Los tiempos difíciles que vivimos en la actualidad aconsejan ser discreto con el uso de nuestras cerraduras para no sufrir problemas de robos en viviendas, oficinas, comercios o dependencias o que nuestras casas no sean “okupadas”, y debemos cambiar nuestras cerraduras cada vez que se desocupa una vivienda alquilada, algo que solo debe realizar un profesional.

Los cerrajeros cuentan con una importante misión: son los profesionales especializados en el montaje o instalación de las cerraduras apropiadas para cada puerta y nivel de seguridad que queramos dotarla, pero además son las personas apropiadas para sustituir o abrir cerraduras dañadas o que queremos cambiar por motivos de seguridad.

Contar con el cerrajero apropiado no es tarea fácil porque no debe confiarse la seguridad de nuestra cerradura a cualquier persona, dado que la cerrajería es un oficio muy especializado y que requiere de conocimientos precisos. Los cerrajeros suelen ocuparse no solo de la instalación de cerraduras, sino de su mantenimiento y reparación de todo tipo de candados, cerrojos, cilindros de cerraduras y cerraduras en general y ese es el motivo por el cual debemos siempre contar con un cerrajero de confianza. Los costes son más o menos estándares, no hay razón por la que un cerrajero tenga que cobrar honorarios abultados o improcedentes y es fácil encontrar un cerrajero barato en Madrid o en cualquier otra capital española sin que ello deba resultar un problema.

Los mejores cerrajeros no se quedan impasibles ante los diferentes tipos de cerraduras que existen, y deben poder trabajar con todos los sistemas de cerraduras y cierres conocidos, con un alto grado de especialización y conocimiento de diferentes tecnologías.

Muchos cerrajeros aprenden su oficio por herencia, y llega a ser un arte, a pesar de que existen escuelas de perfeccionamiento que enseñan las diferentes técnicas de la cerrajería. Los trabajos que los cerrajeros pueden desarrollar hoy en día engloban una gran variedad de trabajos, como puedan ser los de reparación o mantenimiento de puertas automáticas, persianas, puertas extensibles o en ballesta y configuración de automatismos para puertas de garajes o locales comerciales.

Todo ello para hacernos la vida más fácil y segura.